Además de un reclamo turístico de primer orden, el Puente de las Flores nos alegra la vista a los valencianos y a algunos nos encanta sentarnos en los bancos en su recorrido para poder admirar el Jardín del Turia y tomar el delicioso sol de otoño e invierno.

El himno valenciano canta: “Valencia es la tierra de las flores”, lo cual sirvió de inspiración para su fabricación. Fue inaugurado en diciembre de 2002, lo que lo convierte en el decimoséptimo puente y el más joven de los que cruzan el antiguo cauce del río Turia, uniendo la plaza de América con La Alameda. La pequeña torreta al inicio del puente en el lado de la plaza de América corresponde con una toma de agua actualmente en desuso y es mucho más antigua que el propio puente. El puente presenta carriles para los vehículos y dos pasarelas de madera a sus lados para los peatones.

Durante muchos años sembró la polémica en los medios el elevado coste anual por su mantenimiento y reposición de flores, varias veces al año, pero una posterior racionalización en las plantas utilizadas facilitó una reducción de costes. Algunos años el coste de ornamentación de este puente era tan elevado como el mantenimiento del famoso Jardín de Monforte. En vez de cambiar todo el puente con las flores más caras, se empezó a adornar con ellas solo en los extremos del mismo (como cuando llega la navidad y se adorna con flores de Pascua, poco resistentes), además, las plantas más usadas comenzaron a ser de las más adaptadas a entornos soleados y secos, en especial murcianas y geranios.