“Soledad y miedo”, así describe Raquel Alonso el calvario que vivieron ella y sus dos hijos durante años, junto a su marido Nabil, ahora en la cárcel por pertenecer a una célula yihadista, que preparaba un atentado.

Nabil, según Raquel, “era una persona tolerante, con un gran sentido del humor, cariñoso, educado, con cultura, y nunca jamás nos prohibimos nada, había un respeto absoluto, nos enriquecíamos con las costumbres del otro”.

Tras la muerte de su padre, Nabil comenzó a visitar la Mezquita y todo cambió. Poco a poco el hombre tolerante se convirtió en un extraño, que obligaba a su hijo a ver vídeos de decapitaciones. Se radicalizó “de un modo salvaje” pero en caso de divorcio, él tendría derecho a compartir la custodia, al menos fines de semana alternos y, en palabras de Raquel, “no estaba dispuesta a dejarle a solas con los niños ni un solo minuto”.

‘Casada con el enemigo’ es la historia de esta madre, señalada por muchos por ser ‘la mujer de un terrorista’, que lo único que hizo fue luchar por sus hijos en soledad y silencio. Hasta ahora.

Libro "Casada con el enemigo", Raquel Alonso

¿En qué momento surgió la idea de escribir este libro Casada con el enemigo?

Comencé a pensar que debía plasmar mi historia a raíz de empezar a recibir amenazas y acoso por personas de raza árabe tras la detención de mi entonces marido. Me puse en contacto con el diario “El Mundo” para ofrecerles una entrevista contándoles mi historia. Tras dicha entrevista, la editorial contactó conmigo y me propuso escribir mi autobiografía: Casada con el enemigo.

¿Cuál es la finalidad del libro?

El motivo principal por el que decidí hacerlo fue porque mis hijos pudieran ir por la calle con la cabeza alta, sin ningún tipo de repulsa social. En ocasiones, los niños sufrían las consecuencias de todo lo que había hecho su padre y se sentían rechazados en determinados ámbitos. También sentía la necesidad de transformar todo el dolor que me produjo el giro que dio mi vida en algo positivo, que pudiera ayudar a otras personas que se encuentren en una situación similar, y animarlas a denunciar. El libro relata perfectamente el cambio radical de una persona integrada en las costumbres occidentales hacia el fanatismo y extremismo, pudiéndolo detectar no solo en el ámbito doméstico, sino en el entorno de aquellas personas que se encuentran cerca de un islamita. Cuanto mejor los conozcamos, mejor podremos luchar contra ellos.

Antes no había tanta conciencia sobre la radicalización y el yihadismo. ¿Cuándo abre los ojos del todo y comprende lo que está pasando?

A lo largo del proceso de radicalización que experimentó esta persona, yo lo que vi fue un fanatismo religioso que, además, intentaba imponer tanto a los niños como a mí. Pero la auténtica realidad la descubrí cuando se levantó el sumario y pude tener la oportunidad de leerlo. Me leí los 29 tomos en cinco días, ya que necesitaba saberlo todo, hasta el último detalle. A día de hoy no me he recuperado de lo que leí, sobretodo en lo que se refiere a mis hijos.

Cuando se conocieron y durante muchos años fueron una pajera normal y feliz, ¿no hubo ningún comportamiento o actitud que le chocara?

Nunca. Siempre fuimos un matrimonio como todos, teníamos religiones distintas pero no éramos practicantes. Él era una persona tolerante, con un gran sentido del humor, cariñoso, educado, con cultura, y nunca jamás nos prohibimos nada. Había un respeto absoluto, nos enriquecíamos con las costumbres del otro.

Para ayudar a detectar posibles casos. ¿Cuáles son los rasgos que van cambiando en la persona?

Sería imposible en unas líneas poder explicarlo al detalle, pero hay rasgos muy claros que yo viví y me consta que son bastante habituales, como el aislamiento, la lejanía del resto de la sociedad, la intolerancia en las conversaciones y, sobretodo, la obsesión por la lectura religiosa y el visionado de vídeos de adoctrinamiento y asesinatos.

¿Cómo cree que un hombre inteligente, con un entorno de cariño, sin carencias, puede dejarse llevar así? ¿Conoce qué técnicas usan para el reclutamiento?

Cualquier persona puede ser convertida. Está demostrado que el proceso de radicalización se da en todas las esferas, no solo en familias desestructuradas. Pero, normalmente, aprovechan un momento de debilidad, un momento en el que la persona necesita un consuelo que no encuentra en su entorno más cercano que, en el caso de mi ex marido, se produjo tras el fallecimiento de su padre

En la actualidad parece que la familia de su ex marido le ve a él como una víctima. ¿Qué opinaban de su proceso de radicalización?

La relación con su familia siempre fue estupenda, hasta que les dije que tenía intención de presentar una demanda de divorcio y de solicitar la patria potestad de mis hijos. La buena relación desapareció y, tanto es así que, tal y como menciona en la pregunta, a día de hoy, siguen enviándome WhatsApp, donde me trasmiten que la víctima es él. Ellos no quisieron aceptar la realidad aunque les envié el sumario. Nunca quisieron leerlo. Toda su familia vive fuera, en EEUU o en Marruecos, de manera que no pudieron detectar lo que estaba pasando, pero luego tampoco les ha interesado saber la verdad.

¿Mantiene algún tipo de contacto con su entorno o con él?

No, no tengo ninguna relación con él desde aproximadamente año y medio en el que dejó de llamar a sus hijos. Y, por otro lado, continúo sufriendo amenazas. Es posible que haya interpuesto cerca de diecisiete denuncias, la última hace un par de semanas.

¿Cómo definiría el calvario que ha vivido en todo este tiempo hasta la detención de su ex marido?

Soledad y miedo.

Usted ha reconocido que no podía separarse de él por miedo a que sus hijos se quedaran a solas con su padre pero, ¿durante esos 3 años acudió a la policía o a alguien que le diera amparo?

Consulté con un abogado, quien me dijo que no podía hacer nada ya que mi ex marido no estaba haciendo nada ilegal. Yo no podía demostrar nada y la radicalización no era un delito. Es por ello que me encontré en un callejón sin salida, así que la única solución que encontré fue someterme, al menos de manera figurada, hasta que de alguna forma se resolviera.

¿Cuál de los episodios vividos con Nabil es el que más le marcó?

El día que mi hijo me contó que su padre le había enseñado un vídeo en el que decapitaban “a los infieles”.

¿Se ha sentido juzgada por la sociedad por ser mujer de un terrorista?

Al principio sí, ya que fue un largo camino. Me despidieron de dos empresas, solo por haber sido su esposa. Y los niños también sufrieron en el colegio, ya que muchos compañeros les hicieron el vacío. Sin embargo, gracias a mi familia, nunca perdí las fuerzas para luchar. Tanto ellos como mis amigos me apoyaron de manera incondicional.

¿Qué opina de las fuerzas de seguridad del Estado?

Creo que hacen un trabajo excelente, impecable pero, en muchas ocasiones, toda su labor acaba siendo infructuoso debido a la burocracia y la política. En mi caso, testifiqué a través de la Comisaría General de Información y tuve protección policial hasta que el Supremo ratificó la sentencia. En ese momento, mis hijos y yo perdimos ese amparo, a pesar de ser testigo protegido.

¿Cree que en la cárcel hay posibilidad de reinserción o es al revés?

No lo creo, si su propia familia no le hace partícipe y consciente del delito y siempre le considera una víctima, es imposible la reinserción. Además, hay que tener en cuenta que las personas inmersas en el yihadismo se buscan entre sí porque a los demás nos consideran infieles y no estamos dentro de sus valores ni de su forma de entender la vida.

En 4 años sale de la cárcel. ¿Tiene miedo del después?

La verdad es que ni me lo planteo, yo espero que prospere el proceso de expulsión que llevo solicitando a las autoridades desde hace más de dos años.

La protección me la he tenido que buscar yo a través de consultores especializados para poder estar seguros, incurriendo en un sinfín de gastos, que cada vez dificultan más el poder sacar a mis hijos adelante.

¿Qué pasará con sus hijos cuando esté libre?

Como le decía antes, espero que prospere el proceso de expulsión y sobre todo espero que me concedan la patria potestad de los niños. El resto no puedo imaginarlo porque necesito toda la fuerza que tengo en seguir luchando por nosotros tres.

¿Ha tenido posibilidad de conocer a mujeres en situaciones parecidas a la suya? ¿Qué se podría hacer en estos casos?

Efectivamente, conozco algún caso. De hecho, otra de las razones por las que me decidí a escribir y publicar este libro es para que todas esas mujeres denuncien antes de que acabe siendo demasiado tarde para ellas. Cada vez hay más información y ahora todos sabemos quién es el ISIS, lo que significa el terrorismo islámico y lo vulnerables que son algunos colectivos de nuestra sociedad, principalmente los menores, que son carne de cañón para estas personas y por las que reciben adoctrinamiento de una forma imparable.

Todos debemos poner nuestro granito de arena. Debemos acudir a las instituciones que nos representan legalmente en nuestro país para solicitar su ayuda y su protección

¿Cuánto tiempo le llevó escribir el libro?

No puedo calcularlo ya que fue un proceso muy duro. En el fondo me ayudó a tomarlo como una terapia, pero fue durísimo.

¿Tuvo algún momento de flaqueza durante su elaboración?

Muchos. Algunos días no era capaz de escribir ni una sola palabra a pesar de que el libro está muy medido, puesto que no quería dañar a mi familia, porque sabía que lo iba a leer. No podía consentir que sufrieran al leerlo y no quería que me vieran como una víctima, sino como una luchadora cuyo propósito es que la historia que se relata sirva de ejemplo a otras personas. Y es que el mensaje está claro, que al final, se puede salir adelante porque el tiempo es un buen esparadrapo para curar las heridas. Mi padre siempre me enseñó que uno debe luchar por su libertad, por sus valores, pues es lo que único que nos pertenece.

“Casada con el enemigo”. Espasa

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