La diseñadora de interiores Amelia Delhom estrena un nuevo espacio situado en el centro histórico de Valencia. Su nombre se ha convertido en un referente en el sector por su capacidad para aunar un estilo clásico, ecléctico y contemporáneo. Amante de la elegancia y la sofisticación, lleva casi 30 años en el mundo del interiorismo liderando un equipo multidisciplinar que ha diseñado todo tipo de proyectos: tiendas, restaurantes, viviendas, sedes corporativas… Amelia nos da las claves de estilo para el 2026.

¿Qué tendencias consideras que serán clave en 2026?
Más que hablar de modas, hablaría de una consolidación de valores. En 2026 veremos espacios cada vez más sensoriales, donde el confort emocional será tan importante como la estética. Materiales honestos, tonos suaves pero cálidos, mucha textura y una apuesta clara por la atemporalidad. También habrá una mayor integración entre tecnología y diseño, pero de forma discreta, casi invisible, al servicio del bienestar y la funcionalidad.
¿Cómo definirías tu estilo?
Mi estilo es contemporáneo, luminoso y muy pensado para ser vivido. Me interesa un diseño elegante pero sin rigidez, donde todo tenga sentido y fluya. Trabajo mucho con bases neutras, materiales nobles y una cuidada mezcla de acabados mate y brillo. No busco sorprender por exceso, sino crear espacios equilibrados, sofisticados y duraderos en el tiempo.
¿Qué papel juegan las texturas a la hora de generar una atmósfera?
Para mí, las texturas son el alma del espacio. Son las que aportan profundidad, calidez y carácter, incluso cuando el color es muy contenido. Una pared con relieve, un tejido bien elegido o un material natural bien trabajado pueden transformar por completo la percepción de un ambiente. La textura es lo que hace que un espacio se sienta, no solo se mire.
¿Qué recomiendas para transformar un espacio? ¿Hay algún detalle esencial que nunca debería faltar?
Lo primero es escuchar: entender cómo se vive y cómo se quiere vivir ese espacio. A partir de ahí, una buena distribución y una iluminación bien pensada lo cambian todo. Si tuviera que elegir un detalle esencial, diría que el orden visual: soluciones de almacenaje integradas, líneas limpias y coherencia entre materiales. Cuando el espacio respira, las personas también.
Si piensas en tus proyectos más personales, ¿qué tienen en común los espacios que más te han emocionado o marcado a nivel humano?
Todos tienen algo en común: son espacios que cuidan. Lugares pensados para bajar el ritmo, para compartir, para estar bien. No son excesos ni artificios, sino proyectos muy conscientes, donde cada decisión tiene un porqué. Cuando un cliente siente que su casa o su espacio le representa y le acompaña, ahí es donde el diseño cobra verdadero sentido.



















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