Soledad, tristeza, falta de cariño, son las nuevas consecuencias emocionales de la COVDI19, para evitarlas, la psicóloga Pilar Conde invita a buscar gestos o expresiones que sustituyan al abrazo

¿A dónde irán los besos que no damos, que guardamos? Esta pregunta que el cantante Victor Manuel se viene haciendo en uno de sus más famosos temas bien valdría para todas las muestras de cariño reprimidas en los últimos meses a causa de la covid19, como un beso o un abrazo.

Mantener las distancias con los demás es una manera segura de evitar el contagio. No besarnos, no tocarnos, no acariciarnos, no  “achucharnos”. Bajo esta separación impuesta se celebra este 21 de enero el Día Internacional de los Abrazos y cabría preguntarnos adónde irán los que no hemos dado desde que en marzo del pasado año el virus comenzara a regir nuestras vidas.

Aunque la Organización Mundial de la Salud ya ha descrito algunos efectos psicológicos de esta pandemia, la fatiga pandémica, por ejemplo, advierte que la salud mental se verá perjudicada por los meses de confinamiento y por el dolor y los cambios que ha traído la enfermedad. En nuestro país, los profesionales de esta área vienen señalando incrementos notables de las consultas por depresión, ansiedad y estrés.

Desde Clínicas Origen, su directora técnica Pilar Conde, explica que son muchos los pacientes que verbalizan sentimientos de soledad, tristeza y abatimiento, a la vez que muestran dificultades como inseguridad y falta de autoestima.

Por este motivo, es importante, declara, que busquemos, entre familiares y amigos, fórmulas para sustituir a esos abrazos, vías de comunicación que nos permitan el contacto y expresar nuestros sentimientos. Recuerda la psicóloga que tanto en los círculos íntimos, de amigos y familiares, como sociales, ya se han buscado algunos gestos para sustituir al abrazo o al simple cruce de manos. Hablamos del choque de codos o de juntar las manos  y bajar la cabeza en señal de respeto como se realiza en algunas culturas y/o religiones orientales.

Lo fundamental es que “seamos capaces de expresar y recibir el afecto de alguna manera, ya sea través de nuestros actos, nuestros gestos o nuestras palabras”.

Bajo una nueva ola de la covid19, con países que viven bajo otro confinamiento domiciliario, Conde cree que este 21 de enero, cuando hablemos del aniversario de este Día de los Abrazos, seremos más conscientes que nunca de su valor, de lo que nos aportan cuando los damos y recibimos de manera natural. Un valor que puede resumirse así:

 

  • Abrazarnos mejora el estado de ánimo, dado que la expresión y recepción de afectos revierte en bienestar emocional.
  • Reduce estados emocionales como enfado, y, fundamental, ayuda a reconciliarse tras momentos de tensión.
  • Aporta seguridad. Sentirse querido es básico para el desarrollo emocional y evolutivo de las personas.
  • Crea unión y fomenta la identidad de grupo, tanto en la familia como en el entorno social.

 

¿Cambiarán nuestros hábitos en el futuro debido a los meses sin contacto físico y de contención de las expresiones de afecto? La psicóloga de Origen no cree que se modifique lo esencial en relación a los seres queridos, pero admite que podrían cambiar algunos símbolos culturales, como, por ejemplo, dar dos besos en las presentaciones o al encontrarnos con alguien. Se verá cómo nos ha influido psicológicamente el miedo al contagio.

El Día  Internacional de los Abrazos se viene celebrando desde el año 1986 y fue en Clio, un pueblo del estado norteamericano de Michigan donde se puso en práctica por primera vez. Sus vecinos, poco dados a la efusividad, se reunieron para dar y recibir estas muestras de cariño.


 

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