Acabo de hacer un descubrimiento. No diré que me ha cambiado la vida, pero sí me ha tocado en lo más profundo y me ha ayudado en lo más práctico. Se llama be-blossom.com y os animo a que entréis y echéis un vistazo.

Es inspiradora hasta decir basta. Leed la historia de su creadora, Begoña. Toda una lección de vida. Además es una preciosidad que ilumina las fotos, tanto ella como su pequeña. La página destila un gusto exquisito y también sus piezas: nubes, llaves, barquitos, estrellas… de líneas sencillas. Pequeñas joyas frescas y divertidas.

¡Me han encantado! Tanto que acabo de hacer acopio de unos pendientes igualitos para mí y para mi niña de la colección ‘mami and me’ (y no descarto conjuntar también a mi sobri y mi cuñada). Y es que no es fácil encontrar pendientes de niña realmente bonitos, buenos y baratos. Os lo dice una buscadora compulsiva de pendientes infantiles, no por gusto, si no por necesidad. Supongo que todas las nenas y bebas los pierden, pero en casa es ya un deporte. Creo que mi hija no ha llevado nunca los dos pendientes a la vez, hasta cumplir los cinco por lo menos. Aún hoy hay que inmovilizarla de pies y manos para quitar, o ponérselos, una fierecilla. Y mi sobrina, con 4 meses, lleva la misma marcha. Un tormento resuelto con un simple clic. Un contratiempo convertido en oportunidad, como dice Begoña.