¿Te imaginas salir de casa y al cabo de un par de horas aparecer en las fotos de un buen grupo de desconocidos? No, no hace falta ser una persona pública para ello, basta con tratar de moverse con normalidad un día cualquiera entre los turistas que colman Roma.

El atractivo de la ciudad, incrementado por los llamativos precios de vuelos y alojamientos low cost fuera de temporada, hace que Roma se llene de turistas, de todas las edades, en las cuatro estaciones del año.

 

Turistas en Roma

 

Algunos con prisa por moverse para ver todo lo posible durante su estancia, otros que pasean tranquilamente para disfrutar de cada paso, pero la gran mayoría tratando de capturar todos los recuerdos en fotografías. La suma de todos ellos da una imagen pintoresca y dinámica de la ciudad, pero se puede volver algo tediosa para alguien que pretende caminar a diario por esas calles como parte de la vida cotidiana, ya sea para salir a hacer la compra, ir a trabajar o, en mi caso, a la Universidad.

Las distintas sedes de la Libera Università Maria SS. Assunta, más conocida como LUMSA, se encuentran a medio camino entre la Ciudad del Vaticano y el centro de Roma, dos puntos clave para cualquier grupo de turistas, por lo que llegar a tiempo a clase puede convertirse en toda una Odisea cuando el trayecto se vuelve una carrera de obstáculos durante la que esquivar los amplios grupos de personas que llenan las calles y se detienen a fotografiar todo el arte que les rodea, aunque en estas circunstancias sea casi imposible enfocar sin que se cuele en el marco una persona despistada de fondo (o hasta cruzando en primerísimo plano).

 

Turistas en Roma

 

Además, a la aventura se suma la masificación en los medios de transporte público, que hace que en ocasiones convenga caminar un par de manzanas más para subir al autobús en las primeras paradas, ya que no es de extrañar que, si se intenta en otras, quizás sea físicamente imposible.

No obstante, la compleja situación turística también tiene su parte positiva. Una amplia variedad de negocios enfocados a quienes visitan la capital contribuyen a su economía, con cifras de ingresos imposibles de ignorar. En cuanto a la parte más estética, ¿qué sería la gran Via del Corso, por ejemplo, sin los centenares de personas que la pisan a diario?, ¿a caso alguien se la puede imaginar ya vacía?

Es precisamente este contexto el que llena de vida y actualidad una ciudad que mantiene intacta la esencia de su pasado a través de los monumentos históricos que alberga, así como de toda su arquitectura en general. Es precisamente este contexto el que crea el espíritu que tanto anhelan los amantes de las grandes metrópolis.

Dicho esto, y como ya decía Herman Hesse, uno ha de acostumbrarse a la vida, y esto es la vida en Roma.

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