Fiona Barton: «Siempre tendremos periodismo, sin una prensa libre la sociedad sufre terriblemente»

Es la mejor periodista, la mejor investigadora. Las exclusivas siempre han sido suyas, pero ahora, ella es la noticia. Fiona Barton, la reina del suspense psicológico visita Valencia, aprovechamos para hablar con ella sobre su última novela, La Sospecha, y sobre su visión del panorama mediático actual.

¿Ser periodista le ha ayudado a la hora de escribir esta novela?

Sí, mucho. Fue mi trabajo durante unos 30 años, así que he usado situaciones, personas, conversaciones y todo lo que he experimentado en mi novela para hacerla lo más auténtica posible.

¿Y cómo pasa de periodista a escritora?

Fue muy difícil, porque como periodista todo lo que escribes debe estar contrastado y verificado, todo tiene que estar escrito de forma breve, clara, directa, sin palabras innecesarias porque los artículos suelen estar en torno a 350 palabras. Y de repente llega el día en que tengo que escribir 80.000 palabras y eso asusta.

Entonces usted ha sido durante años la que escribía las noticias, ahora usted es la noticia, ¿qué papel le gusta más?

Prefiero escribirlas. Yo estaba donde estás tú ahora, haciendo las preguntas, y eso se convierte en un hábito difícil de dejar. Me encantaba ser periodista, estaba muy orgullosa de ello. Pero también estoy enamorada de mi nuevo trabajo como escritora. Diría que ambos tienen muchas cosas positivas.

«En La Sospecha, Kate deja de investigar historias y ella misma se convierte en la historia»

Como escritora tiene un estilo bastante definido en todas sus novelas, pero ¿qué diferencia La Sospecha de las otras?

No estoy segura. En este libro también he utilizado varios narradores, una mezcla de voces contando la historia, pero esta vez tengo a Kate, la reportera, hablando directamente a los lectores, algo que no había tenido antes, porque ella solía ser una tercera persona, hablando en tercera persona. En La Sospecha, Kate deja de investigar historias y ella misma se convierte en la historia.

¿Se identifica con algún personaje? Imagino que con Kate, ¿no?

Sí. Bueno, ella no es yo, no somos la misma persona, pero la conozco muy bien, sé de dónde viene y he estado allí donde ella va, he hecho la clase de entrevistas que ella hace, pero también la he puesto en situaciones diferentes y a veces ella reacciona de forma diferente a como yo lo haría.

Le hemos escuchado decir que esta historia es un misterio extraído de la realidad, ¿qué hay de real?

La parte real creo que es la que ha salido de mi experiencia como reportera, porque he incluido cosas que realmente he visto y he recordado lo que sentí al verlas. Pero también he usado mis sentimientos reales como madre para el personaje de la madre de Alexis. Me identifico mucho con ella, porque yo tengo dos hijos y sé lo que es estar preocupada por ellos, tener los nervios tensos… Así que he utilizado ambas partes de mi realidad.

¿Se ha planteado la opción de llevar esta novela a la gran pantalla?

¡Me encantaría! Estoy en el proceso de firmar un contrato para llevar mis tres novelas a una productora. En realidad serían producciones para televisión, porque la televisión está teniendo ahora esta edad de oro y se están haciendo muy buenas producciones.

«La clave de la historia es que va de personas normales que se encuentran a sí mismos en situaciones terribles»

¿Y tiene en mente algún actor o actriz para alguno de los personajes?

No, en realidad no. Me gustaría que fueran actores y actrices desconocidos, porque la clave de la historia es que va de personas normales que se encuentran a sí mismos en situaciones terribles. Me gustaría tener actores y actrices que no fueran famosos porque además cuando ves a alguien como Brad Pitt u Olivia Colman inmediatamente piensas «oh, lo hicieron genial en esta otra película». Quiero que la gente vea a los personajes como gente corriente.

Sus novelas se integran en el género de thriller psicológico, al escribir en este género ¿es fácil poner una barrera entre el momento en el que escribes y el momento en el que dejas de escribir, o alguna vez se ha visto atrapada por la historia, dándole vueltas mientras hacías otras cosas?

No, la verdad es que no. Yo escribo por la mañana y paro sobre la hora de comer porque empiezo a escribir basura. Empiezo pronto y acabo pronto. Pero por la tarde estoy haciendo cosas normales en casa o salgo con los amigos y me doy cuenta de algo y pienso «podría usar esto, esto es lo que ella haría si…». Realmente estoy pensando en la historia a lo largo del día.

«El periodismo está viviendo una transformación»

Y por último, tras su larga carrera como periodista, ¿qué opina de la situación actual del periodismo?

El periodismo está viviendo una transformación, la lleva viviendo desde hace un tiempo. Dejé de ser reportera en 2008 y enseñaba periodismo a adultos y he visto cómo ha cambiado. Hay periodismo fantástico. Ahora podemos llegar a contactar con las personas fácilmente. También la gente, los lectores, espectadores…, están implicados en el proceso periodístico.

Pero la otra parte no tan positiva es que el contenido de las noticias ha perdido importancia. Todo gira en torno a sonidos, elementos visuales, fotos, Instagram y todo eso… Pero realmente las noticias no siempre están mejor contadas con todos esos recursos. También con las redes sociales tú puedes tuitear una noticia a las 9 am y a las 10 am te enteras de que la historia de esa noticia en realidad es otra y lo que habías publicado a las 9 am ya no es verdad. Eso no es periodismo.

Es un momento difícil para el periodismo. Pero después ves también el desarrollo. Por ejemplo el podcast, que realmente tiene un concepto bastante al estilo clásico, porque es audio, no audiovisual, y es de larga duración, se dedica el tiempo necesario a analizar y explicar el concepto. Me gusta el podcast y creo que es muy popular ahora y es genial.

¿En conclusión entonces tiene una visión positiva del futuro del periodismo?

Por supuesto. Siempre tendremos periodismo, sin una prensa libre la sociedad sufre terriblemente. He estado enseñando en Sri Lanka, Myanmar y Zimbabwe y sé que esto es así.

En occidente estamos muy mimados, tenemos una gran pluralidad mediática, tenemos medios libres, podemos decir prácticamente todo lo que queramos decir, podemos criticar, preguntar… Cuando vas a Sri Lanka y empiezas a hacer algunas preguntas terminas secuestrado en una furgoneta blanca y silenciado. Aquí tenemos mucha suerte y creo que no deberíamos desperdiciar lo que tenemos, sino saber aprovecharlo con responsabilidad.

fionabartonauthor.com

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