Es posible que hayas oído hablar de la leishmaniosis, ya que se trata de una de las enfermedades más extendidas, y a la vez más graves, que puede sufrir tu mascota.

España es una zona especialmente endémica donde el peligro de contagio, debido al clima, es muy alto. El motivo es que la leishmania es transmitida por un mosquito, llamado flebotomo, que habita y actúa en zonas calurosas o húmedas. Este insecto transmite con su picadura el parásito que produce la enfermedad.

Las consecuencias de la leishmaniosis pueden ir desde problemas superficiales de piel hasta afección en órganos internos, por eso puede llegar a ser mortal. El principal problema es que no existe cura, por lo tanto su prevención y tratamiento precoz son esenciales.

Recomendaciones para prevenir la leishmania

No existe un tratamiento que, una vez contagiado, elimine el parásito del organismo del perro. Tampoco hay un método 100 % seguro de proteger al animal. Pero extremar las precauciones durante las temporadas de mayor actividad del mosquito (los meses de más calor) puede ser decisivo.

Éstos son algunos consejos que disminuirán el peligro de contagio:

  • Evita los paseos en las horas más calurosas, también al principio y al final del día
  • Evita las zonas más húmedas o de agua estancada
  • Protege al perro con sistemas de prevención, como pipetas y collares repelentes (no hay problema en que lleve varios a la vez, de hecho, es muy recomendable)
  • Pide cita con tu veterinario para una revisión, ya que algunos síntomas tardan en manifestarse
  • En caso de que el diagnóstico sea negativo, siempre puedes vacunarlo (la vacuna tampoco evita el contagio, pero sí refuerza las defensas de su organismo)

Lo principal es que permanezcas pendiente del comportamiento del animal y de la mayor información posible. Con todos estos consejos, juntos pasaréis un buen verano libre de sustos. 🙂