Vamos a ser positivos. La curva se aplana, los españolitos lo hemos hecho bien. Ahora es importante continuar, que nos abastezcan de mascarillas y test para que todo el esfuerzo merezca la pena.

Esto además nos va a servir para valorar más nuestra vida. En mi caso, tenía claro que me encanta, que tengo suerte y que la vivo plenamente. Todos deseamos volver a lo que teníamos, no nos acordamos de lo que nos quejábamos… Ahora pensamos, qué idiota era y cómo me comía la cabeza por chorradas.

Pero es que continuamos haciendo lo mismo, en estos momentos de cuarentena seguimos siendo unos privilegiados y no nos damos cuenta.

No dejo de pensar en las personas que están obligadas a convivir con alguien violento, o con adicciones, o enfermos graves… o sin recursos. Y si además hay niños, imaginad. Son los que más nos duelen. Intentamos protegerles, alejarles del drama, aunque al final son los que mejor resisten, más se adaptan y un ejemplo a seguir; como siempre.

Y ya no os digo nada de los refugiados, de los países en guerra, de los menos desarrollados. Volvemos a mirarnos el ombligo cuando hay batallas mucho más duras en otros lugares. Escucho hablar de camas y UCIS en España, pero MUY POCO de Ecuador, por ejemplo, donde están viviendo un infierno, siempre se ignora lo que les pasa a los más desfavorecidos.

Por ello somos privilegiados y no hablo de cuarentenear en casas grandes o pequeñas, con o sin jardín; porque si vives en un pisito minúsculo rodeado de amor y creatividad, la casa se puede convertir en un palacio; y un casoplón con ambiente tóxico puede ser una cárcel.

Conclusión: Me he propuesto NO quejarme. Puede haber gritos, roces, pierdes la paciencia, afloran las manías…. Pero convivo con gente maravillosa y nos queremos y cuidamos tanto, que no se puede pedir más.

No nos autocompadezcamos: siempre puedes estar mejor, pero peor también.

¡¡¡Arriba ese ánimo!!!

Nos van a robar el mes de abril. Pero llegará mayo.