No tengo wifi porque los de Jazztel han desaparecido del mapa, después de asignarme un número de teléfono. No puedo salir a la calle porque el poniente me está trayendo todo el polen que alcanza a recoger y mi nariz se lo traga para luego intentar expulsarlo en estruendosos estornudos y lagrimones; pasando por la garganta y los ojos, en forma de desesperante picazón.

Es tal el nivel de alergia, que he tenido que ponerme una mascarilla a lo Michael Jackson. Claro, los niños no se atreven a salir al jardín porque creen que fuera está montada la Guerra Mundial Z y que el viento es gas lacrimógeno lo menos. Y no me extraña, mamá tiene las ventanas selladas en pleno julio, no sale a calle (y cuando lo ha intentado ha vuelto en un pésimo estado) y lleva máscara.

Y aquí estoy, con la mascarilla puesta, gritándole a una máquina que me dice en bucle que si soy cliente de Jazztel marce el 1. ¡QUE NO LO SEEE, estoy en el limbooooo!!!! mientras los nanos preguntan cosas absurdas, se pelean y ven Boing a toda pastilla.

Cuando al fin consigo contactar con un humano y le explico toda la historia, me dicen que transfieren la llamada. La primeras veces ha colado, pero a la tercera que transferir la llamada ha significado: le dejamos escuchando música un rato, luego le mareamos y finalmente le colgamos, he vuelto a gritar. ¡No me deje, no me deje! Esta vez a un humano de Guadalajara (España).

No se por qué te informan cada vez que están en Guadalajara, para luego ‘transferirte’ con Anthony, o Jenifer, a cualquier rincón del mundo. Que nada en contra de Jenifer y Anthony, si me solucionaran el problema. Como si me pasan con el Polo Norte, pero de momento no ha sido el caso.

Cambio y corto desde mi retiro espiritual, cuando tenga wifi subiré el post, espero que no haya llegado el crudo invierno. Porque The winter is coming…

——-

Casi una semana después llegó el wifi, y el invierno… Ahora escribo entre tormentas. Aquí va!!!