Director de Ricasa, creador de espectáculos y productor de material pirotécnico, así es Ricardo Caballer. Reconocido internacional y nacionalmente por hacer magia con la pólvora, Caballer, sigue con la tradición pirotécnica de su abuelo y de su padre pero aportando cosas nuevas e innovando.

Este año hacéis Mascletà Vertical, Mascletà del día de San José, Nit del Foc y Cremà. ¡Pleno!

Es mucho trabajo. ¡Demasiado! La Nit del Foc es una competición contigo mismo. Desde fuera se ve muy bonito pero desde dentro es mucho esfuerzo y mucha exigencia. Parece que a otras empresas cuando hacen la Nit del Foc se les perdona mucho más, pero cuando la hacemos nosotros las expectativas y las exigencias son altísimas, y al final todos estamos jugando con los mismos presupuestos. No se tiene en cuenta el caché como ocurre en otros sectores y otros espectáculos, todos contamos con el mismo presupuesto aunque las expectativas del público cuando dispara Ricardo Caballer son mayores.

Sea como sea, seguro que va a ser una Nit del Foc espectacular, como ya lo fue la Mascletá Vertical en La Marina de hace unos días. ¿Nos tenéis preparadas algunas sorpresas para estas Fallas?

Yo quería que este año se cambiara el sitio, porque el río para disparar no me gusta nada. No tienes visibilidad, hay muchos árboles y se dispara desde abajo del río con todas las complicaciones que ello conlleva. Pero sí, como siempre hacemos este año nos inventaremos algo para sorprender. Ya que vas a perder dinero pues que al menos sea por algo novedoso y bonito.

Ricardo Caballer. Ricasa

¡Qué me dices! ¿No es rentable hacer las mascletàs y la Nit del Foc?

No es nada rentable, pierdes muchísimo dinero tanto en la mascletà del 19 como en la Nit del Foc. Aunque realmente no es lo que pierdes, es lo que dejas de ganar. Tener la fábrica dos o tres días parada a plena producción es perder dinero. Realmente el 85% de nuestro trabajo es venta fuera. En enero, febrero, marzo, abril nosotros vamos de cabeza porque es cuando la gente nos compra el producto para disparar en verano. Las Fallas no suponen ni al 0’01% de lo que hacemos para el resto del año.

Entiendo que si lo sigues haciendo entonces es por amor a las Fallas…

Si no fuera por la parte emotiva no es que no hiciéramos eso, es que no haríamos las mascletàs y castillos de ninguna falla. Pero las llevamos dentro. Seguimos trabajando con fallas que hacían mi abuelo y mi padre, y que aunque económicamente no nos compense, las continuamos haciendo porque las conocemos de toda la vida y nos encanta.

Es cierto que cuando escuchamos Ricardo Caballer siempre esperamos algo colosal. ¿Cómo llevas la presión de tener que innovar constantemente?

Fuimos los primero en disparar un piromusical y los primeros en disparar una mascletà introduciendo ritmos. Siempre tienes que mejorar y aunque hay gente que mira hacia atrás y dice: “antes las mascletàs eran mejores que ahora”, yo que soy muy autocrítico veo lo que hacíamos antes y lo que hacemos ahora y te puedo asegurar que la evolución es notable. Empecé muy joven y ya he hecho casi de todo, por eso ahora lo que intento es hacer cosas que me sorprendan a mí, porque si a mí me sorprende seguro que al público también.

¿Cómo recuerdas aquella mascletà que hiciste muy jovencito ante los Reyes, por entonces Príncipes, que fue muy sonada?

Fue en el 2005 y tenía solo 22 años pero ya había hecho otras mascletàs antes y disparado en otros lugares importantes con mucho éxito. Cuando era joven disfrutaba más disparando y arriesgando. La ignorancia me hacía ser atrevido, ahora con los años veo más el peligro. Te puedo decir que ya no disfruto los castillos ni las mascletàs hasta que acaban. Por eso no me gusta hacer la mascletà en el Ayuntamiento, porque solo veo al público tan cerca y el peligro que puede haber si pasa algo o si les cae alguna cosita. Antes caían hasta las cañas y nadie decía nada pero ahora…

Caballer

¡De joven te atreviste hasta con unos Juegos Olímpicos! ¿Cómo fue esa experiencia?

Para mí eran retos maravillosos y los viví al máximo. Los Juegos Panamericanos, disparar en
Japón donde los pirotécnicos son tratados como semidioses, Canadá, China… Son experiencia que me han servido para aprender y vivir experiencias únicas, conocer otras culturas… Ahora tengo familia y estar un mes fuera de casa y dejar mi empresa un mes entero para hacer un megaevento como esos es complicado.

También participaste en la final del Mundial de Sudáfrica aportando el material pirotécnico. ¡Viviste la victoria de España en primera persona!

Fue una casualidad. Efectivamente me invitaron porque aportábamos el material y no pudo salir mejor, aunque también fue una cosa rara porque yo había vivido las finales de Champions con el Valencia y las ciudades se llenaban de aficionados y de fiesta, pero en Sudáfrica no me crucé con ningún español. Cuando llegamos a la final pensé que por fin llegaría la afición, pero nada. ¡Solo me encontré en una calle de Sudáfrica con Manolo el del Bombo por pura casualidad!

Viajando tanto habrás visto de todo. ¿Cuál será el próximo salto que dará la pirotecnia
en innovación que nos dejará boquiabiertos?

Es cierto que he visto de todo, pero lo difícil es traerlo aquí, tanto por la parte económica como por los permisos. Aquí te ponen problemas de todo tipo. Por ejemplo quería probar hacer un espectáculo combinando pólvora y drones, era mi idea, pero cuando he visto toda la problemática que hay aquí solo para grabar el espectáculo desde el aire, he desistido hasta de intentarlo. Ocurre igual con los fuegos desde el agua que son espectaculares y en Valencia es el único lugar del mundo que no se pueden hacer por normativa. Se puede hasta en Castellón y Alicante y aquí no. ¡Es increíble!

Lo cierto es que estáis jugando siempre con fuego. ¿Cómo vivís el día a día con el peligro?

Lo vivimos muy mal. Cuando estoy en la fábrica cualquier sonido que no controle me pone en alerta. Supongo que hay situaciones y accidentes que te marcan de por vida y más cuando afectan a personas muy cercanas. Trabajamos todos codo con codo, somos como una gran familia. Aunque seamos 100, todos estamos cerca y muy unidos. Los conozco desde que tengo 18 años, toda la vida han estado conmigo. Cuando ocurre algún accidente como el mi tía o el Raúl (Onielfa) te replanteas muchas cosas. Por eso no me gustaría que mis hijos se dedicaran a esto. Ahora está todo muy medido pero no deja de ser pirotecnia.

¿Qué consejo te dio tu padre cuando empezaste en este mundo?

Mi padre me dijo que no me metiera… ¡y mírame! A mis hijos les digo que sigan mis pasos para ver si así hacen lo contrario, ¡psicología inversa! Parece que cuando un padre te pide que no hagas algo acabas haciéndolo. Preferiría que mis hijos se dedicaran a otra cosa, pero al final les dejaré que hagan lo que les guste.

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