Como maestra, cada día me doy cuenta de la salud emocional de mis alumnos, pero y en casa ¿lo veis? Seguramente que SÍ.

Somos muchos los maestros implicados y preocupados por trabajar en las aulas la Educación Emocional, para hacer que nuestros alumnos crezcan sanos y fuertes emocionalmente y que se conviertan en adultos competentes.

Cuando los padres vienen a alguna tutoría, me piden recursos para aplicar en casa y solemos llevar un seguimiento personalizado para cada uno de ellos. A través de mis RRSS, muchas familias se han puesto en contacto conmigo para pedirme consejos de cómo trabajar alguna conducta de sus hijos y como modificarla.

En el aula, utilizo muchísimos materiales y actividades para trabajar las emociones que experimentamos y doy a los niños herramientas para distinguirlas y saber gestionarlas. Para mí, es importantísimo que cada niño sepa diferenciar una emoción, expresarla y gestionarla correctamente y debe conocer lo que para él significa y en qué grado le afecta.

Si vemos que nuestro hijo está triste, debemos hablarle con naturalidad de la ‘tristeza’, explicar qué es, por qué se produce y darle herramientas necesarias para gestionarla interiormente; si se habla de ‘alegría’, puede que nos resulte más fácil, porque es una emoción positiva, pero también hay que saber gestionarla puesto que podemos tener reacciones impulsivas.

Hay muchos libros para trabajarlas, uno de los más famosos es ‘El Monstruo de Colores’ de Anna Llenas (es un libro maravilloso trabajado correctamente), pero muchas familias comenten el error de decir a sus hijos “te estas poniendo rojo” cuando se está enfadando, en lugar de hablar del enfado-rabia con naturalidad. O cuando ven que su hijo no quiere hacer alguna actividad porque les da miedo, ‘se van a poner negros’, ¿qué tiene de malo? NADA. Solo debemos hacerles ver que con cada situación podemos sentirnos de una manera u otra y que debemos saber gestionarla para poder afrontarla de la mejor manera posible.

No debemos olvidar que todos sentimos, todos nos emocionamos, todos experimentamos y los niños no son menos, debemos cogerlos de la mano y enseñarles cada día la realidad emocional y trabajar el refuerzo positivo.

Iré publicando más acerca del tema por si puede serviros de ayuda, ante cualquier duda, podéis poneros en contacto conmigo.