El otro día escuché a un dino-docente decir “es que el niñ@ tiene muchas limitaciones”. No me correspondía contestar, pero me quedé con muchas ganas y eso no es sano. Así que aquí va: ¿Cómo que muchas limitaciones? Igual la/el limitad@ es usted. Odio esa palabra, cambiémosla por fuerzo, superación. Cualquiera. Anda que no es rico el castellano.

Los límites te los pones tú, que nadie te diga hasta donde llegas, fracasa, no tengas miedo, eso es que lo has intentado. Recuerdo un niño con dificultades en el colegio, y a otra a la que le dijeron que no podría ir a la universidad. Él ahora es una de las personas más creativas, inteligentes, e ingeniosas que conozco y ella de momento lleva una carrera y dos master.

Cuántas veces hemos dicho ‘no vale para estudiar’. ¡¡¡¡Error!!!!! Enfócalo bien, motívale que te acaba ‘cum laude’ de astronauta, admirada celebrity, o dirigiendo una revista. Y si no, algo encontrará que le haga feliz. No todos tenemos que ser eruditos.

No cataloguemos, no somos Ikea. Aunque algunos dinosaurios deberían ser descatalogados ya, eso si.

¡Y los coles modernizarse por Dios!, ponerse las pilas para atender a los alumnos con necesidades educativas especiales, que son muchos, por cierto. Y entre ellos algún genio. Seguro.