En primer lugar me gustaría felicitaros el nuevo año y desearos los mejores deseos para este nuevo 2016 que acaba de comenzar. Por ello, voy a hablar en este primer post de un objetivo particular que quiero hacer extensivo a todos, el de la solidaridad y el voluntariado, más aun si cabe, cuando se están dando circunstancias adversas en Europa como la masiva llegada de refugiados y afortunadamente otras, por lo menos más agradables, como la celebración de unos Juegos Olímpicos, cuya nueva edición  tendrá lugar el próximo verano en Brasil. En ambos casos precisan de colectivos importantes de voluntari@s. Personalmente, tras haber colaborado en algunos importantes eventos, sobre todo deportivos (Barcelona, 92 o America,s Cup en 2005 y 2006) os puedo decir que la experiencia es sumamente gratificante.

Estamos viendo continuamente en diferentes medios de comunicación, las noticias sobre diversas y numerosas personas enroladas en diferentes organizaciones humanitarias tales como: Médicos sin fronteras, Intermon oxfam, Greenpeace…Colectivos que desarrollan tareas muy importantes y en ocasiones imprescindibles en países subdesarrollados en ocasiones, en guerra en otras, etc. Es un sector en auge que requiere de mucha ayuda y participación constante.

Quizá te hayas planteado más de una vez que ser voluntari@, pero no solo se trata de buscar, que también, las organizaciones donde se puede colaborar, sino que uno debe pensar si reúne las condiciones o requisitos que precisan o buscan estos organismos y si además existe la posibilidad de convertir un voluntariado, en un “trabajo” con un salario adecuado que nos permita culminar nuestras aspiraciones profesionales y al mismo tiempo solidarias.

Por ello, en este post voy a tratar de exponer, basándome en las recomendaciones que Anna Patton propone, que cuestiones nos debemos plantear para ser voluntari@.

Lo primero que debes pensar es que hay más personas que como tú, pues formáis parte de una generación que ha nacido entre la década de los 80 y finales de 1990, los denominados “Millenniums”. Así pues, formas parte de “la generación socialmente más comprometida desde la década de los 60”.

Según Patton, trabajar para una organización humanitaria o caritativa, puede suponer: un entorno de colaboración, un fuerte sentido de propósito, y un mejor equilibrio entre la vida laboral de muchos puestos de trabajo corporativos.

Pero llegamos a la primera disyuntiva que se nos presenta, sino tengo experiencia y con una sociedad más competitiva que nunca, ¿Cómo puedo entrar en esta área?.

Vamos a escuchar las propuestas de reflexión que nos hace Patton.

1. Aprovechar y desarrollar tus habilidades.

Sin experiencia en el área de voluntariado?. No problem, puedes tener algo que ofrecer. Los organismos humanitarios no sólo necesitan de programas y personal de primera línea (como los trabajadores sociales); también precisan de buenos gestores financieros, expertos en TI, recursos humanos y profesionales de la comunicación, directores de proyectos, y así sucesivamente.

Piensa a largo plazo: ¿qué puedo ofrecer entonces? ¿Qué habilidades puedo desarrollar?. Como respuesta a esto deberíamos trabajar en pro de una titulación correspondiente, y obtener experiencia práctica – ya sea dentro o fuera del sector del voluntariado humanitario.

No debes olvidar tus habilidades llamadas “blandas” que ya has desarrollado a través de estudios y actividades extracurriculares. Trabajo en equipo, la colaboración y la influencia son particularmente relevantes para obras humanitarias. Ingenio y versatilidad son especialmente bienvenidos en las organizaciones más pequeñas, sobre todo con problemas de liquidez. Finalmente ser una persona resolutiva frente a los problemas y disponer de  habilidades analíticas son siempre muy apreciadas.

2. Define tu motivación

El sector de las ongs u organismos sin fines de lucro es enorme, así que primero debes tener claro lo que te motiva o las causas que lo hacen atractivo para ti. Es aquello que te interesa un grupo en particular o sujetos (infancia, los animales, el medio ambiente, las personas con discapacidad…)? ¿Es un problema (el aumento de oportunidades, prevención de la violencia, que influyen en el gobierno, el cambio en los comportamientos…)?

Reflexiona… por qué esa causa es tan importante para mí particularmente. En este punto puedes llevar acabo un ejercicio práctico explicándote a ti mismo tu “por qué” en voz alta – esto es porque casi seguro que para ingresar en un organismo tendrás que acudir a una entrevista, y tienes que lograr comunicar tu pasión y su enfoque de forma convincente. Esto es crucial.

3.  Estrategia de voluntariado

Para muchas organizaciones, el voluntariado es un requisito previo para conseguir poner un pie dentro de la empresa, pues: demuestra tu motivación, e indica que posees una visión realista del sector. Pero – mientras que cualquier experiencia de voluntariado en la actualidad es un valor añadido a tu CV – puede ser estratégico sobre el tipo de voluntariado que haces.

En primer lugar, puedes construir tu propia red mediante el acaparamiento de cualquier oportunidad en el área en el que quieras desarrollarte. Mantente en contacto con gente que conoces y haz un esfuerzo para proporcionar una buena impresión: cualquiera que sea la tarea, hay que ser puntual, confiable y agradable. Nunca sabes si esa persona puede ser una futura referencia o incluso un próximo entrevistad@r.

En segundo lugar, desarrollar tus habilidades participando en actividades humanitarias, con organismos u asociaciones de recursos limitados que las lleven a cabo. Ayuda para organizar un evento (que te proporciona experiencia de gestión), asumir la responsabilidad de la relación con medios de comunicación social (comunicación), o ayudar en un puesto (trabajo en equipo y trato con el público).

En tercer lugar, buscar experiencia específica. La participación en campañas de base es un buen cimiento para las comunicaciones o roles de marketing. Y la recaudación de fondos, una experiencia siempre demandada a posteriori por las organizaciones, por lo que ofrecerte para ayudar con un paso de financiación o una oferta; puede resultar una oportunidad a largo plazo para ti si además de se consigue el objetivo financiero propuesto al principio.

4. Realizar una búsqueda selectiva y de investigación

Mira más allá de las organizaciones más conocidas, que reciben cientos de currículos; hay muchas más de las que a lo mejor no has oído hablar todavía. Busca en las redes de organizaciones no gubernamentales para el sector que desees (por ejemplo, Dóchas une a todas las organizaciones internacionales de desarrollo en Irlanda; ECEAE reúne alrededor de 20 grupos de derechos de los animales en toda Europa). Inscríbete a sus listas de correo para obtener información sobre los eventos y noticias del sector. Habla con reclutadores especializados en el tercer sector para recabar información sobre para que roles tu perfil podría ser adecuado  y en general, qué habilidades son las más demandadas.

Una vez preseleccionadas algunas organizaciones, asiste a sus eventos y únete a sus campañas. Debes seguirlos en los medios sociales, creando una alerta de empleos, y seguir un determinado proyecto o programa que te interese. Trata de hablar con un miembro del departamento de personal – si no tienes el contacto, es posible que puedas reunirte con ellos en un evento de recaudación de fondos. Reúne toda la información útil para ayudar a preparar tu solicitud y entrevista.

5. Sé flexible – y considera alternativas

Probablemente deberás ser flexible y muy openmind para obtener tu primer empleo o práctica en una organización benéfica. A partir de ahí, seguir buscando donde están las oportunidades, y trabajar hacia tu puesto ideal.

Respecto a lo que hablamos al principio del post, sobre pensar en las posibles alternativas de trabajar directamente para una organización no lucrativa – la mayoría no son capaces de ofrecer a tiempo completo, puestos permanentes. Pero aun así, comprueba los departamentos corporativos de responsabilidad social de las grandes empresas, así como sus fundaciones filantrópicas. Mira oportunidades con los think tanks, consultorías que sirven a las organizaciones benéficas y organismos gubernamentales. Considera la posibilidad de trabajar para una empresa social: tales organizaciones combinan una misión social con la generación de ingresos y (generalmente) una mayor flexibilidad, y pueden situarse en mejor disposición para asumir nuevo personal.

Finalmente, no debemos dejar de lado la experiencia en el sector privado pues merece y mucho la pena pues es muy valorado por algunas organizaciones benéficas. Construye tu experiencia en caminos paralelos al profesional al mismo tiempo, (muchas grandes empresas permiten a los empleados licencia por unos días de cada año como voluntari@) – y luego estudiar la posible transición al sector humanitario.

Para acabar este post me gustaría facilitar@s algunos artículos y recursos:

Noticias, recursos y consejos:

www.theguardian.com/voluntary-sector-network

Recursos para una carrera impacto social:

 http://idealistcareers.org/resources/

Más consejos para entrar en el sector:

 www.theguardian.com/careers/careers-blog/2015/may/27/charity-careers-how-to-get-a-job-in-the-third-sector

Algunas empresas sociales europeas:

http://socialbiz.eu/european-examples/

Red de Negocios Europea para la RSE: www.csreurope.org