Juancho Marqués: «Quiero reivindicar la esencia de las cosas»

Tras el lanzamiento de Álbum Uno, su último disco, Juancho Marqués (@jmarquessoprano) visita Valencia y en esta entrevista nos cuenta más sobre su trabajo, sus proyectos y su filosofía de vida.

Juancho Marqués

En la primera canción de tu último álbum cantas «estoy en un momento bueno», cuéntanos, ¿cómo están ahora las cosas para ti, qué proyectos tienes entre manos…?

Pues sí, estoy en un momento bueno. A nivel musical creo que es el mejor momento de mi carrera, porque en todos estos años y este proceso creo que he aprendido muchas cosas y ahora es cuando estoy descubriéndome en otros espacios que no conocía, abriéndome a investigar nuevas formas de composición, conociendo a gente de la que estoy aprendiendo y que me está sumando… 

Todo este movimiento me está generando un montón de sensaciones positivas que creo que en el álbum se reflejan, y me parecía bien abrir el álbum con una canción así porque creo que transmite la luz que siento ahora y que quizás en otros momentos de mi carrera no he tenido.

¿Cómo describirías el concepto general del disco, qué quieres transmitir con él?

Quiero reivindicar la esencia de las cosas. Y reivindicar la esencia para mí implica más cosas. A nivel estético, por ejemplo, el álbum es completamente negro con un roto que deja ver el oro de dentro del disco. También está como desvestido de su propio título, Álbum Uno, es muy simple, porque lo que quería realzar es lo esencial, lo musical, los procesos, cómo está compuesto. A mí me parece que un disco es de oro a priori, no creo que sea algo que dependa exclusivamente del número de ventas que tenga, de que sea más o menos útil para el mercado, sino que tiene más que ver con cómo está hecho, qué tratamiento le has dado… 

Yo lo que intenté fue hacer un disco que primero tuviese calidad musical y que priorizara lo musical a la imagen estética, que la tiene, pero justamente mi propuesta es lo contrario, estoy focalizando toda la mirada a lo de dentro. 

El disco también está hecho con gente cercana, gente de calidad, pero que también me transmitía buenas energías. Mientras estuve en ese proceso en ningún momento me quería centrar en lo que iba a vender, sino en notar esa energía positiva todo el rato. Una vez terminado claro que intento venderlo, potenciarlo, hacer marketing… Pero eso va después, es una consecuencia, pero no quería que ese objetivo estuviese en el proceso de composición, sino a posteriori.

En este proceso de composición, para las letras, ¿te inspiras en tus propias experiencias personales o es más bien crear el arte por el arte?

Casi siempre soy bastante autobiográfico. A veces me inspira alguien de mi entorno, pero casi siempre son mis experiencias.

Has hecho muchas colaboraciones con artistas de diversos géneros, ¿cuál sería una colaboración sorprendente que te gustaría hacer, que nadie se esperaría, quizás por ser con alguien de un estilo muy distinto al tuyo?

La que hice con Don Patricio lo fue. ¿Y otra que me gustaría hacer? Con Lana del Rey, yo escucharía algo así (risas).

¿Cabe la posibilidad de que, quizás arrastrado por la fama o quizás a raíz de alguna colaboración, acabe desembocando todo esto en algo más mainstream, como ya hemos visto que les ha pasado a algunos antiguos raperos?

A mí realmente no me preocupa ser mainstream o no, ser comercial. En el momento en que tú estás vendiendo tu música, en que la sacas de tu casa, ya estás comerciando con ella. Lo que yo no voy a hacer es, buscando vender más, modificar mi música y focalizarla en un hit que enganche a la gente, yo voy a hacer lo que me gusta y como te decía antes, buscando la esencia en los procesos, la venta va después. Si lo que yo hago funciona y tiene alcance, guay, claro que yo voy a intentar que llegue, pero no quiero priorizar eso.

También he pasado por distintas fases, he estado en un grupo que de repente se hizo viral súper rápido y me iba muy bien, luego empecé a ir en solitario y de repente bajó todo, entonces es como que lo he tenido y lo he perdido de alguna forma. No tengo esa sensación de que siempre va a ir bien y no creo que lo importante en la vida sea llenar un estadio, dos o cinco. Para mí mi estabilidad y felicidad es poder vivir de lo que me gusta, y ya lo tengo. ¿Que me gustaría tener más? Evidentemente, pero no le doy prioridad, si llega, genial, pero si no, podría vivir toda la vida como estoy ahora.

Juancho Marqués

Hablabas del grupo… ¿Qué ha cambiado del Juancho de Suite Soprano al de ahora?

Cuando trabajas en grupo, en base a decisiones que tomas en común y a una visión artística compartida no te puedes desarrollar personalmente. Yo tenía ganas de decir más cosas y de diferentes formas. Con mi marca personal quizás he encontrado ese espacio de desarrollo personal que no tenía en el grupo. Ahí había una parte de mí que es muy mía y que me encanta, pero ahora se me han abierto nuevas posibilidades y caminos y tengo mucha movilidad, y para mí la movilidad es muy importante en mi vida.

«Twitter tiene lo peor y lo mejor del ser humano»

Sueles expresarte mucho en redes sociales, en Twitter por ejemplo, donde te sigue mucha gente para la que puedes ser un referente, ¿ves esto como una responsabilidad?

Me siento responsable en general, no solo en Twitter, sino también en mi música, por el alcance que tiene, porque sé que tiene un impacto y tiene influencia. En el momento en que tienes esa influencia tienes un poder, y todo poder conlleva una responsabilidad, la responsabilidad de que tus palabras, tus actos, el arte que creas…, influyen en los demás. A mí me gusta enfocarlo de una manera positiva.

¿Responsable? Depende. En Twitter sí que es verdad que a veces no digo todo lo que pienso, me corto, a veces, a la hora de hablar de política, fútbol, religión…, pero eso es ya algo personal, porque a veces me genera ansiedad. Pero también es verdad que soy de sangre caliente y a veces no me puedo callar. Tengo rachas en las que digo «a tomar por culo, no quiero escribir nada más», pero otras veces cuando estoy fresco me gusta. Twitter tiene lo peor y lo mejor del ser humano, es una herramienta que me encanta. A veces digo «qué bonito es Twitter» y descubro cosas maravillosas, y otras digo «qué asco, no me vuelvo a meter». No lo sé, tengo una fuerte contradicción con Twitter.

¿Te ha traído algo de lo que has publicado en redes problemas alguna vez, por crear polémicas?

Pues la última la de Amancio Ortega. Yo no lo defiendo, para mí no es referencia de nada, porque creo que su modelo productivo es discutible, tener a niños en Bangladesh trabajando no es la mejor idea, evidentemente. Pero aún así, dejando fuera ese discurso, con la reciente donación que hizo se le puso como de salvador de la sanidad, y me parece que ni lo es ni debe serlo, no creo que la salud de las personas deba depender de lo que le apetezca a un magnate o no. Tiene que haber una cierta seguridad en las cosas básicas. 

El caso es que yo puse un tuit: «Amancio Ortega me cogió el paquete de tabaco, pero luego me regaló un par de pitis». Y se lió mucho. Un montón de gente me empezó a escribir, a insultar… Y lo hice con humor e ironía, y creo que independientemente de que pienses como yo o no, era gracioso, a mí me lo parecía. Y a veces no me gusta estar tan sobreexpuesto, porque yo lo escribo en mi casa, como lo escribe cualquiera, y no me paro a pensar que tengo tantos seguidores.

Juancho Marqués

 

Te hemos escuchado decir que «no nos han educado para ser felices», ¿a qué te refieres con eso?

Sí, porque de alguna forma creo que desde el principio, desde el ámbito educativo, lo que te enseñan tus padres…, se siguen patrones de enseñanza que son sota, caballo y rey. Parece que haya un filtro que tienes que pasar y, si lo pasas, ideal, pero si no, adiós. Con esa metodología no se desarrollan las capacidades de cada persona, entonces creo que hay chavales muy inteligentes o creativos que al final acaban siendo «fracasados» para la sociedad, con curros precarios, desmotivados, tristes…

También creo que no nos enseñan quizás a gestionarnos emocionalmente bien. A los tíos nos pasa mucho con todo el rollo de la masculinidad tóxica. Creo que hay un caldo de cultivo ahí que probablemente no nos permite desarrollar todo el potencial que tenemos.

«El ideal del amor es que no haya un ideal»

Y hablando de cosas tóxicas de la sociedad, has dicho en alguna ocasión que «el amor romántico es tóxico», ¿cómo sería para ti el ideal del amor, entonces?

El ideal del amor es que no haya un ideal. Que se acepten todas las posibilidades, que se entienda que la monogamia es una opción, el poliamor es una opción… Todas son válidas. Creo que en nuestra sociedad hay una forma de amar que a mí me parece más como un contrato mercantil. Y esta puede ser una opción, pero hay muchas más opciones y yo en mi carrera, cuando estudié antropología o sociología, me di cuenta de que la concepción del amor en cada cultura es diferente, entonces cuando lo observas te das cuentas de que biológicamente a lo mejor no tiene tanto sentido la forma en la que nos desarrollamos en el amor. 

Yo también estoy educado aquí, entonces sí que me adecúo muchas veces a patrones de la socialización que he tenido aquí, pero sí soy consciente de que eso es algo aprendido, no algo biológico, entonces lo que sería ideal creo que sería que pudiéramos conocer todas las opciones y que todas se dieran en base al respeto y la comunicación con el otro.

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