Llevo días pensando en las segundas oportunidades, en que el ser humano debe capaz de saber perdonar y seguir adelante, que todo el mundo se merece una segunda oportunidad...

Ayer iba andando por la calle y me encontré a un “homeless” por la calle, sentado en un conocido supermercado con un atuendo no digno de una persona y me di cuenta lo egoísta que puede llegar a ser el ser humano,somos capaces encontrándonos a una persona que por unas circunstancias u otras lo esta pasando mal y ni siquiera nos paramos hacer nada por el o simplemente preguntarle si necesita algo. Todos y cada uno de nosotros debemos de ser capaces de pensar un poco menos en nosotros mismos, en definitiva ser menos egoístas.
Lo cierto es que preferimos ese € para irnos a tomar una simple cocacola que a nosotros no nos aporta nada antes que darselo a alguien que realmente lo necesita, que te pide ayuda y tu en cambio miras a otra parte.
Me senté en el banco esperando a ver si alguien era capaz de sacarle algo de un conocido supermercado o simplemente darle 1€, con un pequeño gesto somos capaces de hacer mucho, de sacar una simple sonrisa a una persona o que alguien que no te ha hecho nada sea capaz de comer ese día.
Para mi desgracia, únicamente 2 personas de 50, fueron capaces de ofrecerle al pobre hombre que estaba demacrado y hundido una simple moneda y ahí estaba, seguía siendo capaz de seguir, al pie del cañón con la temperatura que hacia para ganar unos pocos euros a lo largo del día.
Y ahora comparto mi reflexión de denuncia social para que todos podamos ver más allá de nuestros ojos y si nos cruzamos con alguien que realmente lo necesita seamos capaces de perder “nuestro valioso tiempo” todos y cada uno de nosotros (al cual me incluyo) para que de esa manera podamos ser más egoístas y menos personas.
¿Si nosotros nos merecemos una segunda oportunidad porque no se lo puede merecer otra persona?