No hay que ser experto en arte para augurarle un brillantísimo futuro y apreciar su talento. Un éxito que ya está de camino, pues a este joven pintor comienzan a lloverle encargos, que envía hasta la mismísima China. Y eso que solo hace año y medio que se dedica a la pintura en serio.

 

RICARDO RODRIGUEZ PINTOR

Ricardo Rodríguez Cosme lo lleva en los genes. Su abuela, Presen Rodríguez, es una de las diseñadoras más importantes que ha dado Valencia, su tío José Cosme es un reconocido artista y catedrático, así como su abuela paterna; y su padre, que pinta hiperrealismo en acuarela por hobbie. 

Su madre, Isabel Cosme, además de luchar por el comercio valenciano desde la presidencia de CECOVAL, ha estado siempre vinculada al mundo de la moda, primero desde Presen Rodríguez y ahora con la firma masculina Blackcape. Su familia tiene un marcado sentido de la estética y una elegancia natural, que Ricardo plasma en su obra de manera ejemplar.

 

– ¿Cuándo se despierta tu vocación artística?

Cuando era pequeño salía del colegio e iba a la tienda de mi abuela con mi madre. Mi abuela Presen dibujaba sus diseños en la mesa del atelier y yo los copiaba. Me pasaba horas fijándome y pintando. En mi familia hay varios artistas. Al final algo de genes habrá ahí.

Siempre que me preguntaban qué quería ser decía pintor o arquitecto. Después empezó a gustarme mucho el diseño industrial y la opción era ingeniería o bellas artes. En el último curso me fui a Artesanos a hacer bachiller artístico y en ese último año ya me decidí. Al final hice Restauración, ya que quería enfocar mi carrera hacia el mundo de la Subastas de arte y se adecuaba un poco más que Bellas Artes. Es una carrera nueva, mi promoción fue la primera, y es chulísima.

-Así que antes de licenciarte no tenías en mente dedicarte a la pintura.

No a nivel profesional. Hice prácticas en la casa de subastas Christie’s, en Madrid, pero es un mundo precioso a la vez que complicadísimo. Cuando volví me puse a pintar y poco a poco fui creando un estilo, me fueron encargando cosas y aquí estoy.

– ¿Y por qué esta técnica, blanco y negro, el retrato realista, el mundo del motor..?

Pues porque me gusta y porque las circunstancias me van llevando. Un poco de todo. Gente que pinta genial hay muchísima, pero luego debes distinguirte, que se reconozca tu obra lo mejor posile. Y creas un estilo que se acopla a tu personalidad, con el que te expresas.

¿Tienes alguna obra favorita, con la que te sientes más identificado?

Sí, lo tengo en mi habitación. Es David Linch, lo hice en 2015, así que ya tiene tiempo y encima me costó….

 

DAVID LINCH RICARDO RODRIGUEZ

Processed with VSCOcam

– ¿En qué te inspiras?

En cualquier cosa que me llame la atención. Busco en instagram, por ejemplo y lo que me gusta lo pinto. Sea una persona, un coche, un casco… O el protagonista de Peaky Blinders, que lo sigue mucha gente y me han salido encargos después del primero que hice.

-¿Enseñas los retratos a los modelos involuntarios?

Si es posible sí. De hecho a un modelo lleno de tatuajes lo etiqueté, lo vio y lo compartió. O un chico con casco, que no sabía quién era, pero salía en una revista. Empiezo a etiquetar a la revista, a la marca del casco, a las gafas… y le llega. Es un chico de Filipinas o Thailandia. A Australia también llegó otro. Te preguntas ¿Cómo estoy aquí pintando un cuadro tan tranquilo y le llega a alguien desconocido a la otra parte del mundo? Es muy fuerte.

– Las redes tienen estas cosas…

Sí. También las uso para llegar al público y dar a conocer lo que hago. Antes solo tenías la opción de las galerías y marchantes, etc. Ahora es más directo y aunque también es importante exponer etc., las redes ayudan mucho en ese tema. Vendo más casi fuera que aquí. 

– El tema galerías, en Valencia sobretodo, necesita un empujón.

Cierto. Se hace alguna exposición conjunta de jóvenes, o temáticas, pero no hay mucho.

Ahora hay como dos mundos: instagram, internet etc. y el sector de las galerías, que te da como más reconocimiento y es la fórmula tradicional. Yo me vuelco más en mis redes, sin intermediarios.

A mi lo que me encantaría es dedicarme a pintar y tener a alguien que me promocione y se encargue de vender mis cuadros. Lo del marketing no me va mucho. Mi novia se dedica a eso y me orienta un poco y es complicado. Pero hay que hacerlo. Así es como salen encargos.

-Puedes apoyarte en la figura del marchante.

Sí, ahora a tengo dos colaborando conmigo. Un alemán que estaba en Mallorca, vio mi obra y vino al estudio y un chino amigo de mi tío. Mi tío conoce gente en todas partes.

 

 

– ¿Desde qué precio se puede adquirir una obra tuya?

Pues según el tamaño y la obra que sea. Hago alguno de 50×50, pero el mínimo que recomiendo es 81×65, que son alrededor de unos 800 euros. Luego están los de 100×80, que ya es un buen tamaño por mil y pico… Hasta 3.000 los grandes.

Eso ahora, cuanto más tiempo pase, más se revalorizarán.

Bueno, poco a poco. Pero sí que un amigo quería un trípico que hice hace unos años y le dije que por 1.000 se llevaba los tres. No los compró y ahora eso es lo que vale uno solo.

– ¿Cuál es el perfil de comprador de tu obra?

La cuestión es que a la gente de mi edad, por ejemplo, les encanta. Pero la mayoría de ellos no pueden comprar arte ahora. No obstante, los que entienden algo de arte en general, tienen claro que estos cuadros valen mucho más que su precio actual y sí que invierten.

-¿Seguirás con este estilo, mundo del motor, retratos…?

A mi padre y mi hermano les encanta ese mundo. Por ejemplo su tienda Blackape se inspira bastante en él. Parece que sea un experto en motos por pintar cascos, pero sinceramente yo no se nada del tema. Me gusta, sin más.

La verdad es que no sabes nunca…. las cosas van surgiendo. De hecho enfocarme en las motos fue porque acompañé a mi hermano a Madrid a un evento y había varios artistas relacionados con el tema. Sin embargo el pintor estaba especializado en porches, vamos que de motos no había nadie.

Ahí nos dimos cuenta que este tipo de cuadros sobre motos, podÍa tener salida y así fue. Seguí por ahí porque además me encanta esta estética. De hecho ya en Nápoles cuando estaba de Erasmus, pinté la primera moto.

De todos modos, cuando llevas un año pintando cascos quieres mantenerlo, pero empezar cosas nuevas y probé con los astronautas. Pasó lo mismo, enseguida comencé a vender y pintar más. Además estoy con la serie de Steve Mcqueen, alguno de arquitectura clásica y no se cómo puedo continuar.

 

RICARDO RODRIGUEZ

 

– Lo cierto es que cualquier cuadro de este estudio es ideal para decorar una casa, una empresa… Yo los colgaría en mi pared.

Si, lo de blanco y negro da mucho juego. Yo también me los pondría en la mía…

– ¿Y es más fácil pintar en color o en blanco y negro?

Según qué. Por ejemplo los retratos en color cuestan más porque el color carne es complicado, tiene que tener muchos matices para que quede natural. Otras cosas cuestan más en blanco y negro, porque solo tienes la escala de grises para ir jugando. No obstante a mi me encanta el resultado así en BN, con toque de color.

– ¿Y en el futuro cómo te ves?

Yo ahora estoy encantado. Con mantenerme así…

¡Qué humildad! Con el tiempo subastarán tu obra en Christie’s por una millonada…

Ojalá, ¿Te imaginas? Mira así me gustaría verme en el futuro, eso es que no me habrá ido mal.