En la prensa se refieren a este edén torrentino como “el pequeño botánico” y, por mi parte, he de reconocer que se queda pequeño cuando, maravillado, deseas seguir explorando. Podría disponer de más espacio, pero intereses políticos y económicos se cruzaron en su creación, incluso peor aún, que no existiese al caer ante la fiebre inmobiliaria de antaño. De esta forma, en las fotos de abajo, podremos observar esa presión para edificar en este entorno, con varios edificios vacíos construidos cerca, como estragos de esa etapa.

Situado en pleno corazón de Torrent, en la avda. Padre Prudencio, consigue el meritorio efecto de inmersión de olvidarte de que fuera de él existe toda una ciudad de las más importantes de la provincia. Se declaró Bien de interés cultural y se considera jardín histórico y botánico. En sus orígenes, perteneció a la iglesia, a los franciscanos, pero tras la desamortización, en el siglo XIX, fue comprado por la familia Gómez-Trénor, una de las más pudientes de la época. La presión ciudadana logró que se convirtiese en un parque municipal abierto al público en 1984 tras años de reivindicaciones. Aunque predominan el pino y el palmito, presenta casi 300 especies, gran parte señalizadas con paneles informativos. Una delicia de jardín, un tesoro que guardan los torrentinos y que ha ido mejorando desde su inauguración como jardín público.

Estas son las fotos de la visita a este bonito jardín en el mismo orden que el paseo: