«La ausencia de público fue muy rara, no escuchar las risas y los aplausos… Nos reíamos nosotros mismos de las cosas, pero era una cosa extraña, como estar entre colegas»

El humorista Damián Mollá (@damianmolla), además de seguir dando vida a Barrancas en El Hormiguero, ahora también se la da a Conejo-Man, el protagonista de su comic, que viene a combatir el coronavirus cuando todos los héroes tradicionales han fallado. ¡En esta entrevista nos cuenta más sobre su trabajo!

Conejo-Man contra el coronavirus, Damián Mollá

Para empezar cuéntanos un poco, ¿de qué va el libro?

Se llama Conejo-Man contra el coronavirus, y Conejo-Man es el héroe que acaba de nacer cuando ha fallado todo. Cuando ha fallado la OMS, cuando ha fallado la ciencia, cuando fallan los superhéroes de verdad porque, perdona, pero ¿dónde está Spiderman, dónde está Superman? Hasta Batman ha pillado el coronavirus o sea que solo nos queda Conejo-Man, que es un superhéroe que es imbécil, pero tiene la gran ventaja para luchar contra un virus y es que él piensa como un virus porque no tiene cerebro.

Claro, en el libro hablas de «vencer al virus pensando como un virus, sin cerebro», ¿tiene también algo de sátira?

Es un libro divertido, tiene un chiste por viñeta, que es un poco el reto que puse al pensar el cómic, pero tiene también un montón de sátira y crítica política, sobre todo en la parte final en la que Conejo-Man consigue revertir la situación y si el covid había puesto el mundo patas arriba, él lo va a poner doblemente patas arriba, pero mucho mejor.

Creaste junto a tus compañeros Juan Ibáñez (Trancas) y Marron un espectáculo para teatro, «El humor que nos prohibieron en la tele», ¿en este libro hay algo de ese humor?

Por supuesto. Yo tengo un hermano gemelo que dice cosas poco apropiadas y ha metido bastante mano en el cómic, así que sí, tiene chistes muy irreverentes y políticamente incorrectos.

De hormiga, en El Hormiguero, a conejo… ¿el protagonista es este animal por algún motivo en concreto?

Al principio, de verdad, había pensado hacer Murciélago-Man, pero la editorial me dijo que no podía porque ya estaba cogido. Al final elegí el conejo porque no estaba cogido y porque es como el animal menos heroico del mundo: no tiene poderes, ¿qué tienes, la fuerza proporcional a un conejo? Pues menuda mierda. Así es Conejo-Man, es un desastre.

¿Cómo se te ocurre y decides escribir un libro?

Yo desde siempre he dibujado cómics, en la universidad ya escribí dos que tengo autoeditados, y es una cosa que habría sido mi profesión si no me dedicara a la tele. Pero claro, requiere mucho tiempo, tienes que tener mucha paciencia para hacerlo, y en El Hormiguero trabajamos durísimo entonces normalmente no me da tiempo, así que con la pandemia y el encierro dije «mira, voy a aprovechar y a hacer esto que siempre he querido». Encima el coronavirus me venía perfecto como enemigo y he disfrutado mucho imaginándome cómo derrotarlo.

Publicas libro pero también continúas con tu trabajo en televisión, ¿cómo es este trabajo ahora, en la nueva normalidad? ¿Ha cambiado mucho?

Sí, nos ha cambiado un poco la vida, hay cosas que ya no podemos hacer en el programa. Hemos tenido que reducir el equipo, todo con medidas de seguridad, PCRs todo el rato… Los PCRs nos han salvado la vida, la verdad, porque tuvimos un compañero que es Juan del Val que lo tenía y era asintomático, y además lo tenía por lo visto con una carga viral muy alta, con lo cual si el PCR no lo hubiera detectado lo más probable es que todos nos hubiéramos contagiado.

Por otro lado la ausencia del público también fue muy rara. No escuchar las risas y los aplausos… Nos reíamos nosotros mismos de las cosas, pero era una cosa extraña, era como estar entre colegas y como hacer un programa de radio otra vez.

¿Crees que toda esta experiencia del confinamiento y las restricciones nos han hecho darnos cuenta de la importancia de todos los productos culturales que consumimos, ya sea un programa o un libro?

Yo creo que sí, la gente se da cuenta, pero al final quien se tiene que dar cuenta es el gobierno y en ese sentido se están tomando decisiones que no están beneficiando a la cultura, es inevitable, los teatros están vacíos. Todos mis amigos y compañeros están bastante desesperados con el tema porque la mayoría de gente tiene bolos, actuaciones, etc. 

Nosotros mismos, Juan, Marron y yo, no estamos haciendo monólogos en este momento por seguridad, porque si nosotros pillamos el virus podemos contagiar a los compañeros del equipo y se podría cerrar el programa y eso es lo último que queremos, así que lo estamos protegiendo muchísimo.

Por último, aunque estemos viviendo una temporada marcada por la incertidumbre de cara al futuro, ¿qué próximos proyectos tienes en mente?

Tengo bastantes cosas la verdad. Estoy escribiendo también otro libro que espero que salga en Navidad y que también será bastante chulo, estoy muy contento con lo que he hecho.


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