El valenciano Dani Albero, quien ya ha participado en el Rally Merzouga, antesala del Dakar, se ha propuesto cumplir su sueño y llegar a ser el primer piloto con diabetes en competir en el Dakar 2019. Por ahora, Albero continúa a través de su web con la recaudación de fondos necesarios para poder llegar a su meta, consciente de que esta cada vez está más cerca. En esta entrevista nos cuenta más detalles sobre su objetivo y su trayectoria.

Dani Albero

 

Por lo que sabemos, al principio empezaste a participar en carreras del Campeonato Territorial de Motocross, pero sin terminar de asumir la diabetes, ¿por qué, pensabas que esto te cerraría puertas en tu carrera profesional?

Sí. De hecho, incluso a día de hoy, todavía existe mucha discriminación laboral, todavía hay muchos trabajos para los que nos plantean problemas. El primer impedimento, sin ir más lejos, era mi padre, que no me dejaba subir a una moto. Conseguí mi primera moto con mis propios medios, porque de joven tocaba la trompeta y lo que ganaba de eso lo invertí en la moto.

Así conseguí correr en el Campeonato Territorial de Motocross, pero claro, siempre sin decir que era diabético. Lo ocultaba siempre porque en aquella época te aseguro que si no, no me habrían dejado participar. La enfermedad ha sido un impedimento desde que era joven, pero hemos ido derribando barreras y hemos llegado a un punto en el que tenemos claro que hay que decir la verdad, hay que decir si somos diabéticos, sacar pecho y a ver qué pasa.

¿Con tu participación en el Dakar esperas crear un precedente y lograr que muchos otros pilotos que puedan tener esta enfermedad también se animen a conseguir este tipo de retos?

Claro. Y no solo más pilotos, sino gente de cualquier disciplina. Nosotros, además, estamos haciendo charlas y conferencias por toda España, ahí donde nos llaman. Damos también charlas de autoestima y superación, porque nos gusta transmitir esta sensación a todo el mundo.

Dani Albero

Cuéntanos un poco más sobre el proyecto «Un Diabético en el Dakar»

Bueno, a mí desde pequeño me ha gustado siempre mucho el mundo del motor, los domingos ya en aquella época me levantaba y seguía el Dakar, pero claro, yo siendo pequeño y diabético, veía imposible participar en algo así, me parecía un trabajo para superhombres. Con el tiempo, poco a poco, salió la idea del proyecto. Al principio nadie daba un duro por mí, algunos incluso se reían y decían «pero bueno ¿tú dónde vas?».

Tuvimos que luchar mucho durante cuatro años para llegar a donde estamos ahora. Hemos tenido que aprender muchas cosas, además, como dar conferencias, hablar en público, comunicarnos con la prensa… Y entrenar, porque esto no es solo coger una moto. Se necesita mucha preparación física, por lo que hay que entrenar a pie, en bicicleta, en gimnasios… El Dakar requiere una preparación física muy grande.

¿Qué es lo que te ayuda a mantener a motivación para seguir adelante con esta lucha por cumplir tu sueño?

Hay días en que ni yo mismo lo sé, porque hay días en que cuesta mucho encontrar la motivación. Un problema importante es el dinero. No sé por qué el proyecto, siendo un proyecto muy chulo, no recibe los apoyos que debería. Estoy motivado porque no estoy solo, tanto mi equipo como yo creemos en el proyecto.

También me motivan algunas llamadas y mensajes que recibo. Ayer, por ejemplo, me llamaron desde Perú a las tres de la mañana para hacerme una entrevista, porque allí el proyecto estaba teniendo mucho éxito. Gracias a cosas así vemos que el proyecto está llegando muy lejos.

También hay muchos padres de niños diabéticos que nos mandan mensajes diciendo que mi trabajo les ayuda en su día a día con los niños, para cosas tan básicas como hacer que se tomen el desayuno, o para decirles que pueden hacer cualquier cosa que quieran hacer. Hay que entender que cuando un niño contrae diabetes, puede que casi ni se entere hasta que llega a una edad más adulta, pero los padres lo sufren mucho, son muchas noches sin dormir. Que haya una persona como yo les tranquiliza, porque ven que yo ya llevo 36 años siendo diabético y estoy en una forma física fantástica, y eso anima.

En mi época yo no conocía a nadie así, entonces a mí no me dejaban hacer ningún tipo de deporte y me decían «bueno, ya veremos», era todo más complicado. A mí también me habría venido bien tener un referente que me dijera que sí que se puede y que me diera luz para seguir luchando contra la diabetes, porque es una enfermedad con la que hay que cuidarse siempre, por eso necesitas motivación siempre.

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